Uno de mis hijos lleva varios días enfermo. Para mí esto significa quedarme encerrada en casa sin salir, contemplando el mundo tras la ventana. Y cruzando los dedos para que los dos se pongan enfermos a la vez y no uno detrás de otro..., porque las enfermedades con mellizos suelen ser a pares.
Me consumen estos días de, paradójicamente, ociosa actividad. Las horas se hacen largas; además, con la lluvia y el cielo cubierto, todo parece más gris. Son momentos en que si quedan suficientes neuronas que hayan sobrevivido a las circunstancias, te dejas llevar por el pensamiento, especialmente cuando tus hijos te hacen preguntas como éstas:
1) ¿Dónde está el papá del panecillo, se ha ido a trabajar?
2) ¿La lámpara pequeñita quiere mucho a la lámpara grande?
3) ¿Una vaca es un caracol?
4) ¿Qué le dice papá R al kiwi?
Convendréis conmigo en el trasfondo existencial y la complejidad que rezuman estas preguntas (especialmente la última), cuya respuesta requeriría múltiples tratados de Platón y Aristóteles juntos. Difícil tarea la de ser madre, no hay manual que tenga todas las respuestas.
Pienso que yo también era (dicen) una niña vivaracha, parlanchina y preguntona, y viéndome hoy no cuesta nada creerlo. También debí de hacer a mis padres muchas preguntas para las que no tenían respuesta. Tampoco ellos tenían manual.
Hay una anécdota mía, de esas que la memoria de la familia ha conservado. Sucedió cuando yo tenía cuatro, cinco o seis años y vivía con mis padres y hermanos en Suiza. Ese día habíamos ido todos a la estación de trenes a despedir a mi abuela, tras una temporada de visita, y yo me dirigí muy seria a mi padre:
-"Papá, ¿los trenes existen?"
No me negaréis que mi currículum de intelectual empezó a bien temprana edad. La memoria familiar, ésa que conserva retazos del pasado y relega otros, sin saberse bien el motivo a veces del recuerdo o del olvido, no ha registrado la respuesta de mi padre, si es que el pasmo le hizo dar alguna. Pero sí ha perdurado la anécdota de una pregunta que algo debía significar para mí, más allá del aparente absurdo, igual que en el mundo de mi hijo es relevante que yo le asegure si una vaca es un caracol. (¿Será que va para biólogo?)
Y así, año tras año, en mi vida de estudiante, mujer trabajadora* y maruja, he ido preguntándome muchas veces si los trenes existen y tantas otras cosas de difícil respuesta.
A veces desearía que escondido por algún lugar de la cabeza existiera un botón para detener el pensamiento, que apretaras, por ejemplo, un lóbulo de la oreja y se te apagaran las ideas igual que se apaga el ruido de la aspiradora o las imágenes de la televisión. Menos mal que desde que tengo en casa conexión a TVEi y TVCi puedo ver "Corazón, corazón" y "Ventdelplà", que vuelven mis pensamientos más mundanos, más como los de todo el mundo.
Bienaventurados los que no piensan, porque ellos se lo ahorran en noches de insomnio, minutas de psiquiatra y alopecia "marujil", que es una caída excesiva del pelo que nos sucede a las marujas cuando en vez de limitarnos a pasar el trapo del polvo nos da por intentar descifrar el mundo.
* Perdón, debería poner "asalariada por cuenta ajena", porque ahora trabajar, vaya si trabajo.
AL DÍA SIGUIENTE:
He recibido dos comentarios que se preguntaban sobre la índole de las respuestas dadas a mis hijos. Se trata de una combinación de fomentar la imaginación, explicar la verdad y... hacer lo que se puede y lo que se te ocurre sobre el momento. Permitidme que matice.
1) Dentro de mi horno había un pan grande y un panecillo. La primera pregunta fue si el pan grande era la mamá del panecillo. Respuesta, sí. Siguiente pregunta, por qué el papá no estaba, si es que se había ido a trabajar. Sí, sí, el papá del panecillo no está porque se ha ido a trabajar. Ya sé que la respuesta induce al sexismo, a los roles preestablecidos, pero en aquel momento no se me ocurrió otra.
2) Se trataba de la lámpara del techo de la habitación y la lamparita. Respuesta mía, sí, sí, la quiere mucho. Como también el cerdito pequeño quiere al cerdito grandote. Bendita fantasía e ingenuidad.
3) Ep, ep, no paso porque mi hijo confunda una vaca con un caracol, así que de eso nada, una cosa es una vaca y otra cosa un caracol. Aunque pensándolo bien, ¿no dijeron los que descifraron el genoma humano que nuestro mapa de genes se parecía muchísimo al de un gusano? ¿O era la rata? ¿O me estoy liando porque hay seres humanos que parecen gusanos o ratas? Tal vez una vaca y un caracol no sean tan diferentes, y tenga que volver a tener una charla con mi hijo.
4) Con esta pregunta me quedé KO. Mamá no sabe, no contesta. Que yo sepa, mi hijo no ha visto ni a papá ni a mamá dialogando con un kiwi, que siempre los hay en casa. Bien pensado, tal vez sea mi último recurso para esos días grises en que no me habla ni la cajera del supermercado. Claro que mejor me cojo todo el cesto de la fruta y nos montamos una buena tertulia.
10 comentarios:
Me gustan las preguntas de los niños... claro, leyéndolas como lo hago en tu blog. Me imagino que ya como madre ha de ser diferente la situación. Pues sí, ¿qué les respondes, la verdad o te lanzas a imaginar en el mismo nivel que ellos y así no desalentar esa creatividad y curiosidad? Que se recupre pronto tu hijo.
Me los comería con "patatitas" a tus dos niños.
Muy bien, y ahora me gustaría saber para cada una de las preguntas que les contestates.
A ver, hasta donde llega el ingenio
de la "mamma".
Besos,
efi
@Blanca y Efi: Los ninos son increíbles con su curiosidad. No sólo los míos, cualquier nino. He ampliado el tema de las respuestas anadiendo un trocito al texto del blog... Veréis que uno hace lo que puede. Os aseguro que son decenas de preguntas al día!!!
Pero que cosa mas bella es la inocencia, verdad? Ojalá que nunca la perdieran!
Tus respuestas muy imaginativas, es cierto, lo que pasa es que en estos casos te toman por sorpresa!!
Un saludo en el dia de la mujer!!
Hola cuñada!
Bueno tu no hablas con el kiwi pero puede que tu hijo sí haya visto a R hablar con él, de hecho es lo que te pregunta. A lo mejor R le dice "Te voy a comerrrr" antes de zamparse el kiwi y al crio le recuerda el cuento de los tres cerditos.
Sobre preguntas infantiles tu sobrino no acaba de entender como la vaca puede dar leche y bistecs a la vez. Evidentemente yo escabullo el tema ¿como le explico que para conseguir los bistecs se debe matar al animal?
@Anavi: Estar cerca de un nino es agotador, pero a la vez es fascinante el munda que llevan en su cabeza. Lástima que la vida te vaya quitando grandes dosis de ingenuidad.
@Cunada: Yo mejor le daría el bistec y obviaría el tema. Lo que me pones me ha recordado que hace unos días vimos en TVE un programa de cocina en que el cocinero hacía un cochinillo al horno. Y precisamente a mis hijos les entusiasma una serie de dibujitos de cerditos. Como era un cochinillo ellos se dieron cuenta de que era un cerdito, se quedaron un poco pasmados, pero luego no dijeron más. De alguna manera su mente borró aquello que no interesaba conocer. Hasta pronto y un beso a mi sobrino (y ahijado).
¡Qué sabias son las madres! Siempre lo saben todo. Al menos, eso nos parece cuando somos pequeños, luego ya nos vamos dando cuenta de que tal vez no.
Me recordaste que ayer una alumna de 13 años me preguntó que por qué se dice que los nobles tienen sangre azul (¿qué tendrá que ver eso con el inglés? yo creo que a veces me preguntan cualquier cosa con tal de entretenerme con las respuestas y no dar clase)y le contesté lo primero que se me ocurrió, algo que oí o leí hace tiempo y no sé si será verdad, pero tenía sentido: que, como antes los nobles se pasaban la vida en palacio de fiesta en fiesta y sin dar golpe mientras que los campesinos y demás trabajaban a pleno sol y se ponían morenos, los nobles tenían la piel muy blanca y se les veían las venas, que son azules, y por eso la gente se pensaba que tenían sangre azul. Me dijo: "Claro, además entonces no existían esos sitios para ir a darse rayos UVA." ¡Caray con los niños...!
@Amelche: Tal vez la pregunta era para saber si la profe sabe de verdad o sólo parece que sabe... En todo caso, la respuesta de tu alumna es muy divertida!!!
querida prima!!! ya conocia la historia de los trenes, como no!!! yo misma me lo he preguntado muchas veces.... aunque hace tiempo... que yo sólo soy maruja lo de intelectual te lo dejo para tí ;-)
besos,
@Prima Esther: Como sabes, tu prima sigue siendo la misma, la extravagante de los trenes... Un saludo especial a tu madre, que ya me han contado sus achuches.
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