En donde se habla de indumentaria, pulmonías y evolución de las especiesSólo unas pocas horas y unos metros de distancia separan estas dos fotografías. El paisaje nevado delante de casa, pues finalmente ha caído una buena nevada en este invierno que no es invierno...

... y un escaparate cualquiera de una tienda cualquiera*.
¿Se han vuelto locos los suecos? ?Acaso son más hombres (y mujeres) de pelo en pecho que nosotros los latinos?
Tal vez haya un poco de verdad en esto último. Sin duda, el sueco tiene desde su infancia otro trato con el frío, y quizás hayan funcionado en este país otras leyes de selección de las especies (vamos, el que no la palma en la infancia, ése de adulto lo resiste todo), pero creo que el secreto de esta forma de resistir la temperatura se debe principalmente a dos cosas: una forma diferente a la nuestra de vestirse para el frío y unas casas construidas como Dios manda.
Vamos por partes: echad un vistazo a la foto siguiente.

Esto que veis, a imagen y semejanza de una tortuga
ninja, soy yo, durante un paseo a seis o siete grados bajo cero. Y como en las tortugas, ahí radica el secreto, en el caparazón. Unas buenas botas, un buen plumón, y debajo... ropa ligera (
!ep,
ep,
ep, que no es igual que ligera de ropa!).
Por ropa ligera entiendo, en mi caso, una camiseta muy fina de tirantes y un jersey fino con escote encima. En el caso de muchos suecos y suecas, se trataría de un simple jersey fino, de manga larga o corta, o bien de tirantes, más al estilo de como se vistió ese mismo día
Míster R.

Los
jerseys un poco gruesos, las camisetas de manga larga, los cuellos altos... todo eso lo pongo en mi maleta para ir a Barcelona en invierno.
De mis hijos podría contaros más o menos lo mismo, que todo lo que no sean mangas cortas, tirantes y
jerseys finos no puedo utilizarlo en este país. El otro día, al dejarlos en la guardería, hice una estadística "a ojo" al observar cómo iban ese día sus
compañ
eros de clase: cinco
niños iban como mis hijos (jersey fino y camiseta de tirantes o manga corta debajo, supongo), tres iban en manga corta y dos con camiseta de tirantes.
Si no fuéramos así vestidos correríamos el serio riesgo de contraer el sarampión cada vez que pisamos una casa, una tienda, un centro comercial, en general cualquier espacio cerrado. Porque hasta el último rincón está perfectamente caldeado y no tienes que temer cambios bruscos de temperatura como te puede suceder en un piso o en un local Barcelona, al pasar por ejemplo del salón a la cocina o el lavabo.
No se trata de que las temperaturas del interior sean excesivamente altas: miro, por ejemplo, el termómetro de mi apartamento y marca 21° C, eso sí, por todas partes, y con esa temperatura constante os puedo asegurar que sobra cualquier jersey grueso.
No obstante, ir en tirantes y mangas cortas (bajo abrigo), con zapatos de tacón, bambas... y otras cosas que también he visto por estas latitudes, en pleno invierno de frío y nieve, me parece a mí, friolera donde las haya, un
pelín exagerado, y en ocasiones he sentido frío ajeno. Como esta misma
mañana, al cruzarse conmigo por la calle una mujer con el abrigo abierto y escote. O la niña de esta tarde en la guardería, que se paseaba con tirantes y sin calcetines. No todos practican ese osado desafío al costipado, pero sí bastantes. Y lo más sorprendente es que no me parece que se costipen más que nosotros.
En general, como ya dije, creo que tienen un sentido del frío distinto al nuestro, al menos distinto al mío: los curten desde su tierna infancia... Sólo me queda por saber (y si algún médico me lee, que me lo diga) si las estadísticas indican que en Suecia se producen más bajas laborales por
costipados, hay más neumonías y pulmonías por cada mil habitantes, una mayor acumulación de mocos en las fosas nasales y por ende desmesurado consumo de clínex, un mayor índice de tos por
minuto, etc., etc. etc., que en nuestro país, donde hemos sido educados para guarecernos del frío. Aún resuena en mis oídos una de las frases preferidas de mi padre: "no vayas descalza por casa y ponte las zapatillas".
Porque si resulta que se costipan igual, tiro mi bolsa de agua caliente a la basura y salgo
ahora mismo a comprarme el vestido del escaparate y unos zapatos de tacón y !que me echen
frigorías!
* Para los curiosos y para ilustraros de
culturilla sueca, se trata de H&M, una empresa sueca fundada en 1947 y que hoy cuenta con más de 1.300 filiales y 60.000 trabajadores en todo el mundo.