Pues sí señor, compuesta y sin novio, así me he quedado yo esta mañana al recibir el mensaje en mi móvil de que la compañía aérea sueca FLYME, con la que pensaba volar este domingo a Barcelona, se ha declarado en quiebra y suspendido todos los vuelos. Me he quedado con los billetes en la mano, la maleta... pero sin avión.
Después de una primera gran decepción, pues ya me estaba relamiendo de las buenas comidas de mi madre y de mi pindongueo con mis amistades por Barcelona, he tenido que buscar consuelo con el pensamiento y buscar motivos para alegrarme el día:
1) Primer motivo y más importante: siempre es mejor que la compañía quiebre en tierra que en el aire, es decir, desde que me enteré hace unas semanas de que FLYME tenía problemas económicos, mi fobia-miedo-canguelis a volar se había multiplicado por mil.
2) Segunda consideración: el llamado consuelo de tontos, pensar que siempre hay otro que está peor. Me han venido a la mente las cancelaciones de Air Madrid, donde miles de emigrantes que llevaban años sin ver a sus familias y que habían reunido el dinero para el billete con gran esfuerzo se quedaron en tierra. Lo mío, en comparación, es una simple anécdota o contratiempo.
3) Tercer pensamiento de carácter intelectual: tengo una curiosidad malsana por conocer la eficacia de los suecos a la hora de apoquinar cuartos y devolverme mi dinero, es decir, saber si voy a cobrar pronto, tarde o nunca, y por supuesto explicároslo en mi blog.
4) Y el último gran pensamiento consolador es saber que a los suecos también les pasan las mismas cosas que a nosotros, como se dice en mi tierra, en todas partes cuecen habas...
P.S.: Foto para el recuerdo. Barcelona vista desde una avión de FLYME. Snif, snif.
8 comentarios:
Eso mismo estaba yo pensando: que luego dicen de los españoles... Claro que, si en todas partes cuecen habas y hasta a los suecos les pasa lo mismo que a nosotros, ¿a dónde iremos a parar en este loco mundo?
En fin, espero que, al menos, te devuelvan el dinero y que sea pronto.
@Amelche: Eso espero yo, que me devuelvan mis pesetillas, pero de momento no cogen ni el teléfono ni contestan e-mails, vamos, que se hacen los suecos
Lo cuentas y no lo puedo creer...es que para mi ha sido como un balde de agua fría...jajajaja es que esperaría cualquier cosa de los suecos menos eso...pero lo que dices es cierto...en todos lados y ya ves, no son perfectos...no se por qué pero esa idea me reconforta jajajajaja
Un besazo para los peques!!
@Anavi: En cierto modo reconforta saber que nadie es perfecto. Y de momento ni cogen el teléfono ni atienden e-mails de reclamaciones. Al menos de momento, son iguales que en todo el mundo.
Oye, qué mala suerte y qué decepcionante si ya tenías todo preparado. Lo bueno es que le ves el lado positivo. Pero debería haber un reembolso por la desilusión, creo que a veces esta afecta más que el dinero.
@Blanca: Me ha gustado lo que escribes del reembolso por la desilusión, yo que me veía ya en mi tierra por unos días... Ni tampoco creo que vaya a haber reembolso para el bolsillo. En fin, hay que conformarse.
Che, me he quedado pensando en lo del reembolso que dice Blanca, y me he hecho una pregunta: Y si tu hubieras planeado ese viaje para asistir a una entrevista de trabajo muy importante, o a una boda, o a un funeral?
Es algo que no puede obviarse, tendría que haber un compensatorio por el "no viajar"...
Como ves, no me puedo sacar lo leguleya y pleitera de mi forma de ser...
Un saludo para todos!!
@Anavi: Para la desilusión no hay reembolso. Para el dinero que invertí en los billetes, no lo sé. De momento he enviado los formularios a los abogados que se encargan de todos los afectados. Si cobraré y cuándo, ni idea.
En Espana suspendió vuelos poco antes de vacaciones de Navidad una compania llamada Air Madrid, que ofrecía vuelos baratos a Sudamérica. Se quedaron sin volar miles y miles de personas, muchísimos de ellos emigrantes ecuatorianos, mejicanos... que hacía anos que no volaban a su país y para los cuales reunir el dinero del billete había sido esfuerzo de anos. Eso sí que es un drama. A unos cuantos miles los hizo volar el Estado, según algunas prioridades, pero otros no, y cuando cobren su dinero y puedan pagarse un nuevo billete habrá pasado mucho tiempo.
Pensando en eso, creo que no tengo mucho derecho a quejarme. Al día siguiente de la quiebra de mi compania me compré unos billetes nuevos para dos semanas después. Y a volver a ilusionarme con el nuevo viaje.
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