Mis jueves son domingos, como ya expliqué, así que a mis domingos les toca ser... cualquier día de entre semana. R trabaja casi todas las fiestas de guardar, y nuestros sábados y domingos se convierten en días solitarios, si la soledad puede ser cosa de tres. Lo peor de los fines de semana es llamar a casa, en Barcelona, y enterarte de la buena comida que allí sirven, y la buena compañía claro, pues por mucho e-mail, videoconferencia, internet y teléfono-skype que tengo no puedo teletransportarme para una agradable sobremesa familiar.
Conozco a pocas (algunas) personas en Suecia, pero suelo verlas para un café de diario, porque los fines de semana cada uno anda atareado con su propia familia. (Estoy escribiendo esto y pienso que el próximo fin de semana he quedado ya sábado y también domingo con dos amigas/conocidas suecas, y tal vez R tenga razón y me queje por vicio, y no sea verdad eso de que no conozco a casi nadie en Suecia.)
Un día como hoy, gris y con amenaza de lluvia, hemos salido los tres a tomar un poco el aire. Aunque vivimos rodeados de montones de parques infantiles, en una amplia zona residencial cerrada al tráfico, me niego en rotundo a visitarlos. Entre octubre y mayo el suelo de Gotemburgo está permanentemente húmedo, por mucho que salga un día el sol. Y en la arena de los parques he visto más de cuatro lombrices, que si bien son inofensivas, inocuas e incluso beneficiosas para el medio ambiente, son seres que reptan, por ende reptiles, es decir, bichos asquerosos. Me cuentan las suecas que ellas no se dan ni cuenta de que están y que a los niños les gusta cogerlas; R me corrobora que él de pequeño se las metía en los bolsillos y se las llevaba a casa.
En fin, que no, que a la arena del parque no. Los domingos programo largos paseos, excursiones al supermercado, trayectos en tranvía, visitas a la estación de trenes, deambular por un centro comercial (abren cada día)..., actividades todas que me mantienen alejada de los peligros de la naturaleza salvaje. Y las lombrices las dejo para el cole, que allí salen cada día a jugar aunque sea bajo la lluvia, y cada martes se van de pic-nic a comer al bosque, con su mochila y todo. Ah, me encanta esta relación de los suecos con la naturaleza, haga frío o calor, pero dejando de lado algunas de sus criaturas.
Este domingo dimos el clásico paseo que yo llamo "dar la vuelta al ruedo", es decir, un trayecto circular por los alrededores.
Como veis por las fotos, no hay que caminar mucho en Gotemburgo para tener cerca espacios verdes o bosque, y eso sí que es una de las cosas que echaré de menos cuando deje este país.
Cada uno gozaba del paseo a su manera: uno acarreando un cubo lleno de cachivaches, el otro conduciendo su bólido y yo tomando algunas fotos.
Y así se ha pasado nuestro domingo. Nada muy especial: pero tal vez el arte de ser feliz consista en esto, en la capacidad de disfrutar de esas pequeñas cosas.
8 comentarios:
Si habré dado vuelta esos ruedos!! Me has llenado los ojos de lagrimas porque a medida que leía bajaban las fotos y me han tomado por sorpresa!!
Que lindo mis bosquecitos con los caminos mil veces caminados bajo cualquier clima!!
Lo de la arena...haces muy bien. Nunca los dejes jugar cerca de tu departamento ya que vi miles de veces al gato de uno de los departamentos enterrar la caca y el pis despues de hacer sus necesidades :((
Si alguno de mis niños llegaba a agarrar esa caca de gato me daba un infarto!!
@Anavi: Me alegra haberte emocionado con el recuerdo, como a mí seguro me emocionará pensar en mi pequeno bosque cuando ya no lo tenga.
Que envidia los "bosques". Pero tú ya sabes que mi preferido es el Bürgerpark de Bremen.
Besos,
Efi
@Efi: Pues sí, vivir al lado del Bürgerpark fue todo un lujo. Pero aquí en Gotemburgo también hay parques preciosos... Cuando quieras te vienes a verlos.
M'ha vingut a la memòria les passejades d'aquest estiu pel parc. Realment aquí a Barcelona seria meravellós tenir-ne un així de tant aprop. Però no el tenim ni de lluny. Segur que ho trobaràs ha faltar quan marxis. Jo ara al veure les fotos ja he tingut certa nostàlgia i ganes de tornar-hi ha posar els peus. És molt més relaxant que passejar per les rambles.
Esther.
@Esther: Si t´ha vingut nostàlgia, ja saps el que toca: repetir!!!
Me han gustado tanto tus fotos que le voy a mandar la dirección de tu blog a mi mamá para que las vea...
Ella paseó por ese ruedo muchas veces conmigo cuando fue a visitarme, seguro que le gustarán!!
Si tu la quieres visitar ve a www.malimass.blogspot.com
Un besito!!
@Anavi: claro que le echaré un vistazo. Tu madre, por lo que sé a través de ti, seguro que es una mujer muy especial
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