Yo siempre había sido de celebrar el día catalán de Sant Jordi y no el comercial San Valentín.
O más bien de querer celebrar Sant Jordi, pues la falta de novio y después la presencia de novio pero a kilómetros de distancia y de cultura ajena me han llevado a batir a lo largo de mi vida el récord catalán de rosa cero patatero. Mi padre y/o hermano siempre me traían una de consolación, que está bien, pero no es lo mismo. (A cambio, claro está, yo no tuve que regalar nunca ningún libro ese día, como manda la tradición de la novia al novio.)
Por eso, como hoy me han regalado estos dos corazones, he decidido cambiarme de santo y apuntarme al carro de San Valentín.
3 comentarios:
Pues si, no nos queda mas que adaptarnos a la nueva cultura en donde estamos...y me queda la consolación de que lei por allí que adaptarse es una forma de evolucionar, entonces, evolucionemos!!
Ayyy esa babaaaa......
besicos,
Esther
@Anavi: Con las vueltas que las dos hemos dado por el mundo debemos de estar super evolucionadas!!!
@Esther: Pues sí, con esos dos corazones que hicieron en el cole se me olvidaron las taquicardias de los cinco días anteriores que estuve con ellos encerrada en casa.
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